Las palabras tempranas


Otoño de 1983, Victoria, Isla de Vancouver, Columbia Británica. Revisado 2016-2022. 

“Siempre al comienzo del trabajo esa primera inocencia debe ser re-alcanzada, debes regresar a ese poco sofisticado rincón donde el ángel te descubrió cuando te trajo el primer mensaje vinculante ...

Si el ángel se digna a venir, será porque lo has convencido, no con lágrimas, si no con tu humilde resolución de estar siempre empezando:  ¡De ser un principiante! "

- Rainer Maria Rilke, Muzot, Noviembre de 1920)

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Hoy

 
Hoy pago mi deuda por existir,
estaba vencida.
Una fotografía en blanco y negro cayó de la pared
los ojos seguían mirándome,
ella era una chica hermosa
(su amor era hermoso) pero
la memoria ya no es un refugio.
Hoy sentí la necesidad de enamorarme locamente
pero luego recordé de mi inoperancia en situaciones seguras,
así que volví a mi vieja máquina de escribir.

Enero no está siendo amable,
Febrero será recibido con los brazos abiertos.
Ojalá pudiera volver a leer esa poesía
con la misma voluntad de aceptar que solía hacer,
Sin embargo, el libro parece estar bien ubicado entre los demás
y no quiero alterar el orden casual de la estantería,
se le ve cómodo ahí –suficiente de poesía-.
Qué claro tenía sobre lo que quería escribir al disponer
esta página lista para la creación (o destrucción),
el problema es que ahora ya no me importa,
Solo me siento aquí
viendo la forma-sentimiento y el significado escaparse.
El mañana ha vencido.

***

La espera

estaba esperando el autobus
sus caras estaba esperando
metal metal brillo y choque
así pues, caras de la ciudad, tantas caras de la ciudad
luna tic tic tacs yo estaba
esperando el autobus

***

Café Contempo

La gitana pasó por el cristal de la ventana
mientras tomábamos tranquilamente el café,
-llevaba claveles y rosas- cuando te miré hubo un momento de silencio
y tu café, aún caliente, era un espejo donde escondías tu mirada.
Me volví hacia la ventana y estaba lloviendo
la gitana había caminado avenida abajo 
con los claveles y las rosas.

***

No

ni siquiera la posibilidad de salir de aquí
montado sobre el camello árabe de mi paquete de cigarrillos
y escribiendo sobre la facilidad con la que uno puede dormir junto a las pirámides
bajo las hermosas estrellas del desierto
podría salvarme de sufrir esta malaria
que me pillé después de penetrar en la densa jungla
que se me apareció
en la etiqueta
de una lata de café importado.

***

Foto en blanco y negro

Mientras jugaba en el jardín
yo tan pequeño tan feliz estaba
siendo observado por los ojos azules de mi madre
 clic
el momento pasó a ser
una memoria en blanco y negro
 

***


Mi dulce y viejo insomnio

Mi dulce y viejo insomnio
así es como me gustaría llamarlo
como si al nombrarlo no tuviera que aceptar que solo soy yo esta noche
quien se sienta aquí de nuevo
mirando la luna sonriendo tranquilamente ante la quietud de los postes de luz.

Sí, por la noche, el sonido del reloj se vuelve diferente,
consciente de su poder
se aventura en mis oídos para recordarme mi fugacidad:
“No somos más que hojas ...
redimidos en la primavera,
condenados en el otoño ".

A menudo me pregunto por qué es solo de noche cuando escribo,
con los sabores del tabaco y el café
y los silenciosos resplandores de estrellas lejanas junto a mi ventana.

Desearía poder despertarte  entonces
para sacarte de tu cama y gritar:
"¡Escucha, mira, cómo va pasando la vida!"
aunque yo no quisiera
  molestar a los niños
porque sé cuan tranquilos descansan en la noche
-más tranquilos que nosotros
  jamás pudiéramos nunca imaginar-.

Pero tal vez sea solo para experimentar la presencia del blanco y negro, 
retratos fotografiados, sus ojos,
por lo que he venido aquí, una vez más,
experimentar la tristeza de saber que los recuerdos
tienen solo dos colores,
o lados,
o gustos.
O bien, para intentar aceptar el curso de la vida tal como es,
para entenderlo,
al menos para atisbarlo
(adivinando, medio seguro)
con palabras
describiéndolo como un partido de ping-pong entre la noche y el día,
la luna y la farola,
el tú y yo.

Hacía frío cuando experimenté ese miedo por primera vez en la víspera de Halloween,
Nunca entendí bien las sonrisas de las calabazas
-pudriéndose- ni porqué tenia que hacer ese frío tan espantoso.

Ojalá pudiera escribir una canción de amor ahora
a alguien a quien amé una vez
a alguien a quien amo ahora
a alguien a quien amaré,
pero es tarde
y tendré miedo de despertarte
-Pienso en ti como  en un niño-  
ya que sé cuánto nos exige el amor estas noches.

Debe haber un millón de trenes partiendo esta noche
con pasajeros hacinados anhelando la llegada tan pronto
 sienten que las ruedas girar hacia adelante,
sí, debe haber muchos trenes meciéndose como cunas
con tediosa solemnidad –como péndulos-.
Las estaciones siempre estarán vacías
porque todos se quedan en los trenes, en silencio,
como si esperaran que las luces de la mañana les ayuden a decidir,
con paisajes más reconocibles
y caras,
esperando algún tipo de revelación que les dé la certeza
de haber llegado,
sin peligro,
finalmente.

Me las había arreglado para escapar de la presencia del reloj
y de la soledad que provoca el insomnio,
pero el silencio volvió a asustarme.
Es antes, es más tarde,
el sol finalmente saldrá -no tengo ninguna duda- pero
¿Importará entonces?
He pasado mucho tiempo mirando esta profundidad azul,
la luna tiene una sonrisa diferente ahora,
las farolas se han vuelto más altas y delgadas, más azules ...
tal es la magia de la noche.
Finalmente despertarás
beberás tu café
y comenzarás con tu cotidiana vida.
Pero ahora, un poco antes, quiero preguntar:
¿Nos reconoceremos?
¿Nuestros hijos nos devolverán la sonrisa?
¿Las farolas volverán a verse azules?
y los trenes,
¿Seguirán saliendo, llegando?

***

He viajado

He viajado a ese reino más de una vez.
De hecho, debo admitir que se ha convertido en un hábito,
atreverse a traspasar los límites
de esta mi territorio,
y viajar más allá del espejo,
y de las sombras,
de las imágenes claras y positivas.
Y luego, una vez allí, convertirte en 
el que escudriña, el que recoge y el que guarda las puertas.
Sí,  he viajado
a Garacunda, y "Neverness", donde fueron los leones,
Sur,
y columpiarme junto al río Azul, descendiendo por la montaña sagrada,
y jugar entre cañas de bambú,
y escuchar músicas de melodías familiares,
y ver  y hablar con un niño pequeño (perdido) de iris celestes,
y llegar a comprender al "eterno principiante" poeta.
Sí, a menudo he visto el sol y la luna juntos,
y caminado al lado de los gemelos,
y bebido de la vasija de la mujer,
y hasta a conversar con el sabio,
acariciando la piel de su eterna compañera
la iguana verde.

***

Los que sea

Lo que sea, en el pensamiento más frío de mi mente,
como si todas las palabras ya estuvieran escritas
y habladas, 
y todas las imágenes vistas y pintadas

y sin embargo, algún tipo de obligación, o ley, o deber
encadenara los dedos para tocar esta cacofónica rapsodia
sin arreglo ni disposición previa;
y dejarlo todo ahí, interrumpido, desvinculado,
a la siguiente pregunta:
"¿Qué hay de ello?" o "¿Dónde estarías tú entonces?"
como si uno pudiera responder tan fácilmente.

Lo que sea, en el pensamiento más frío de mi mente,
sería suficiente para dar a estas líneas un peso propio,
y hacerlas ser, a pesar de todo.


***

Es un teatro vacio
 
Es un teatro vacío donde acabas de entrar, la entrada es amarilla como las hojas
que volverán a caer este año sobre las calles mojadas que te trajeron aquí, esta
tarde.
El teatro está solemnemente vacío, tranquilamente te sientas en la última fila
(insistes en guardar las distancias) y aparezco entonces.
Hay silencio. Yo no te veo -yo soy el actor- y tu me ves
-claramente- porque tú eres la audiencia, mi única audiencia.
Salto entonces, grito y lloro. Intento encontrar tus ojos pero las luces me ciegan y
no puedo oír la respiración: el acto ha terminado.
Las luces dele scenario se apagan y escucho el aplauso, lentamente
recupero la vista. Nos quedamos frente a frente.
Saludo inclinándome. Sin flores, sin bravos, solo el aplauso de tus manos.
Hago una segunda reverencia y te dejo ahí, sola en el teatro –tan vacío-.

Te vas entonces y caminas por la avenida hasta el café.
Allí te estaba esperando. Dices que me amas.
Toco tu mano y sonríes. Empieza a llover.
Quisiera traerte una rosa ahora, pero la lluvia ha enviado a la gitana  por la calle
hasta la estación de tren.
Quiero besarte - somos jóvenes, irresponsablemente jóvenes, viviendo como pequeñas aves que migran todos los años hacia el sur o hacia el norte, 
quieres decir algo y me miras  a los ojos. Por favor, no lo hagas. 
Podría iluminar la noche que ya se está extendiendo por las calles.
Y entonces dices que me amas.
  Y entonces veo que el amor te hace hermosa.
Sí, me gustaría protegerte, protegerte de estar sola.
Pero sabes que es hora de irse ya.
La gitana ha vuelto a la calle.

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